La flauta dulce

La flauta dulce, conocida también como flauta de pico, es un instrumento de viento que se puede aprender a tocar muy fácilmente sin necesidad de grandes conocimientos musicales. Este es un instrumento ideal para iniciarse en el fascinante mundo de la música, ya sea a edades tempranas o de adulto.

La flauta dulce es básicamente un cilindro con ocho orificios que se tapan o destapan para producir el sonido de las distintas notas. Siete de los orificios se encuentran en la parte frontal mientras que el orificio restante se encuentra en su parte trasera.

El orificio de la cara trasera se encuentra situado en la parte superior de la flauta y para taparlo debe utilizarse siempre el dedo pulgar de la mano izquierda. La mano izquierda se utiliza también para tapar o destapar los tres agujeros superiores de la flauta. Para el resto de agujeros debe utilizarse la mano derecha. El dedo pulgar de la mano derecha se utiliza únicamente para sujetar la flauta.

Para conocer en detalle cómo tocar las notas en la flauta puedes visitar nuestra página sobre la digitación de las notas.

Partes de la flauta dulce

Las partes de la flauta dulce son principalmente la cabeza, el cuerpo y la base o pie. A su vez, puede distinguirse entre distintos elementos en cada una de estas partes.

La cabeza es la parte superior de la flauta e incorpora la boquilla a través del cual debe soplarse para tocar el instrumento. El flujo de aire introducido se divide en dos al llegar al bisel. Una parte del aire es dirigida hacia el exterior del instrumento a través de la abertura y otra continúa circulando a lo largo del cuerpo de la flauta.

El cuerpo es la parte central de la flauta y donde se encuentran la mayor parte de los orificios utilizados para tocar las notas. En su parte frontal se encuentran seis de los siete orificios utilizados para tocar distintas notas. En su parte trasera se encuentra el orificio portavoz, que se tapa con el dedo pulgar de la mano izquierda.

La base o pie es la parte inferior de la flauta dulce. En ella se encuentra un solo orificio, aunque en los modelos de más calidad puede ser un orificio doble.

Si bien es cierto que existen flautas dulces de una sola pieza, normalmente es posible separar la flauta en dos o tres piezas. Esto facilita la limpieza del instrumento. En algunos casos solo es posible separar la flauta en dos piezas: cabeza y cuerpo. En los modelos de más calidad es posible separar también la base. Esto permite además ajustar su posición para adaptarla a los dedos del usuario.

Tipos de flautas dulces

Desde su invención en el siglo XV se han construido todo tipo de flautas dulces con distintos tamaños y tesituras. Por este motivo, es difícil poder establecer una clasificación clara de los distintos tipos de flauta dulces. Sin embargo, dado que a partir del siglo XX empieza a haber una cierta estandarización de los tipos de flautas podemos considerar que los siguientes tipos son los más relevantes:

  • Garklein: Este tipo de flauta dulce se conoce también como sopranissimo. Es el tipo más pequeño de flauta dulce ya que mide solo entre 16 y 18 cm. Su nombre proviene del alemán y significa literalmente “muy pequeña”. En general se fabrican de una sola pieza debido a sus dimensiones. Su rango de notas va del Do6 al Re8.
  • Sopranino: Este es la segunda flauta más pequeña con una longitud de aproximadamente 20 cm. Las notas que se pueden tocar con este tipo de flauta están comprendidas entre el Fa5 y el Sol7.
  • Soprano: La flauta soprano es la más conocida y utilizada. Es especialmente popular en las escuelas para enseñar a los alumnos a tocar un instrumento. Su rango de notas o tesitura está comprendido entre el Do5 y el Re7. Junto con las flautas alto, tenor y bajo suele formar el grupo básico de flautas que pueden verse en un concierto.
  • Alto: La flauta alto, también conocida como contralto, es prácticamente el doble de grande que la flauta soprano. Debido a sus dimensiones y a la distancia entre sus orificios para producir las notas, este tipo de flauta es más fácil de tocar por parte de un adulto. Su tesitura abarca desde el Fa4 hasta el Sol6.
  • Tenor: La flauta tenor es equivalente a la flauta soprano pero una octava más baja. Esto significa que puede tocar las notas entre Do4 y Re6. Debido a sus dimensiones es habitual que estén montadas con llaves que facilitan tapar los orificios de la parte inferior.
  • Bajo: Abarca el mismo rango de notas que la flauta alto pero situadas una octava más baja, es decir, desde el Fa3 hasta el Sol5. Tal como pasa con la flauta tenor, este tipo de flauta incluye llaves para poder tocar las notas más graves.
  • Gran bajo: Las notas que pueden tocarse con este tipo de flauta están comprendidas entre el Do3 y el Re5. Puede llegar a tener siete llaves que permiten alcanzar todos los orificios necesarios para tocar las notas más graves.
  • Contrabajo: La flauta contrabajo es una octava más grave que la flauta bajo. Es decir, entre el Fa2 y el Sol4. Fue la flauta que permitía tocar las notas más graves hasta la introducción de las flautas subcontrabajo y subsubcontrabajo.
  • Subgranbajo:  Esta flauta es una de las más graves que existen. Su tesitura está situada una octava más grave que la flauta gran bajo, es decir, entre el Do2 y el Re4.
  • Subcontrabajo: Este es el tipo de flauta más grave que existe. Suele ser fabricada con un diseño de sección cuadrada. Su rango de notas comprende desde el Fa1 hasta el Sol3, es decir, una octava más grave que la flauta contrabajo.

Historia de la flauta dulce

La flauta dulce en la forma en que la conocemos actualmente es un invento del siglo XVII. Aún así, ya desde siglos anteriores existían instrumentos con una gran similitud con la flauta dulce. Los más antiguos que se han conservado son del siglo XIV.

Las características básicas para identificar una flauta dulce son que tenga una embocadura a través de la cual soplar y un bisel que divida el aire para producir el sonido. Además, una flauta dulce debe tener siete orificios para producir las distintas notas y un orificio portavoz para controlar la octava de las notas.

Se considera que los primeros instrumentos de viento, construidos como simples tubos a través de los cuales se soplaba para producir un sonido, pertenecen a la era del neolítico. Estos primeros instrumentos eran muy rudimentarios y no sería correcto considerarlos flautas. No es hasta el siglo XI que se empiezan a desarrollar instrumentos de viento más similares a las flautas dulces actuales.

Durante la época del Renacimiento, en los siglos XV y XVI las flautas empezaron a ganar popularidad. Es durante esta época que se empiezan a construir todo tipo de flautas de distintos tamaños pero aún con una tesitura limitada.

A partir del siglo XVII el diseño y la técnica de fabricación de flautas empezó a mejorar sustancialmente, de modo que fue posible construir flautas de mayor calidad. A partir de este momento es cuando empieza a aumentar el número de piezas compuestas para flauta. Entre ellas destacan sobretodo algunas obras escritas por Antonio Vivaldi y Johann Sebastian Bach.

Poco después, a partir del siglo XVIII la flauta dulce empezó a caer en desuso debido al auge de los instrumentos de orquestra. No fue hasta el siglo XX que la flauta dulce volvió a convertirse de nuevo en un instrumento popular. Esto fue en parte debido a su facilidad para aprenderla a tocar y al hecho de que se empezó a utilizar en las escuelas para enseñar música a los niños. Uno de los primeros impulsores de esta nueva época de popularidad de la flauta dulce fue Arnold Dolmetsch.